La presidenta del BCE, Christine Lagarde, planteó en Berlín tres escenarios para Europa: aceptar el declive, fragmentarse en agendas nacionales o profundizar la integración.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha instado este miércoles en Berlín a los Estados miembros a elegir entre la unidad o la irrelevancia en un mundo cada vez más hostil. En un discurso pronunciado en la cena oficial del Deutsche Bundesbank en el Museo Bode, Lagarde dibujó tres caminos posibles para el continente.
Según publica el BCE, el primero sería aceptar que el momento de Europa ha pasado y que su declive es inevitable, confiando en importar tecnología para sostener el modelo social. La presidenta lo descartó como un espejismo que dejaría a Europa con un crecimiento débil y dependencia exterior. El segundo pasaría por que cada país persiga su interés nacional, una opción que también consideró ilusoria.
“¿Por qué debería Europa renunciar a su mayor activo dejándose fragmentar en 27 agendas nacionales?”, cuestionó Lagarde.
La tercera vía, la que defendió, es la de la integración: “elegirnos los unos a los otros”. La presidenta del BCE subrayó que, aunque exige negociaciones lentas y compromisos difíciles, Europa está ahora “solos juntos” y solo puede confiar en sí misma. “Si nuestras fortalezas en un ámbito, como el mercado único, se ven socavadas por debilidades en otros, como la defensa o los mercados energéticos fragmentados y caros, seremos fáciles de dividir”, advirtió.
Lagarde vinculó esta elección a iniciativas concretas como la unión del ahorro y la inversión para canalizar el ahorro europeo hacia áreas estratégicas, y el euro digital para preservar la soberanía monetaria. Citó al excanciller alemán Konrad Adenauer: “Las fuerzas políticas y económicas de cada país europeo, si se dispersan, cuentan poco en los asuntos mundiales; combinadas, pueden desempeñar un papel importante”.
El discurso cerró con una referencia al naturalista Alexander von Humboldt, cuya medalla se conserva en el museo: “Lo difícil nunca me parece imposible”, dijo Lagarde, parafraseando al científico, para concluir que la elección de construir Europa es difícil pero no imposible.

