El auge del autoconsumo solar, impulsado por paneles chinos asequibles, está transformando el suministro eléctrico global. Esta situación plantea desafíos significativos para las infraestructuras eléctricas tradicionales.
La generación de electricidad a partir de paneles solares ha alcanzado cifras récord a nivel global, con casi 1,2 teravatios de capacidad instalada a finales de 2025, como señala un informe del Instituto de Energía. Este crecimiento ha sido posible gracias a la disponibilidad de componentes solares baratos provenientes de China, que han permitido que millones de consumidores autogeneren energía y reduzcan sus facturas.
La empresa Bestway Cement, ubicada en Chakwal, Pakistán, está convirtiendo terrenos en desuso en un bosque de paneles solares, añadiendo 6,34 megavatios de capacidad de generación a los 26 megavatios ya instalados. Según su director general, Abdul Waheed, “es la única manera de competir”, dado que la energía solar ya representa más de una cuarta parte de su suministro eléctrico.
No obstante, la expansión del autoconsumo plantea retos para las redes eléctricas, que no fueron diseñadas para gestionar el flujo de energía desde los consumidores hacia el sistema. Esto podría afectar la inversión en infraestructura y la seguridad del suministro de electricidad, un aspecto crítico en un contexto de creciente preocupación por la inflación y el costo de vida.
Recientemente, un apagón que afectó a gran parte de España y Portugal evidenció estas dificultades. Según el profesor Janusz Bialek del Imperial College de Londres, el sistema eléctrico español no se ha adaptado lo suficiente al crecimiento de las energías renovables. Josefin Berg, de S&P Global, advierte que “las redes de distribución no siempre están preparadas para absorber un gran flujo de electricidad”.
La caída de precios de los paneles solares, que han pasado de costar entre 5 y 6 dólares por vatio a tan solo 12 centavos por vatio, ha facilitado esta transición. Este fenómeno ha permitido que la energía solar se convierta en una fuente vital en países en desarrollo, donde el acceso a la electricidad es limitado. Según estimaciones, África instalará 17 gigavatios de nueva capacidad solar en 2026, mayoritariamente en instalaciones pequeñas para empresas.


