El Gobierno español busca establecer un impuesto a los beneficios de las empresas de gas y petróleo en la UE. Esta medida se enmarca en los esfuerzos por financiar la adaptación al cambio climático tras los recientes fenómenos meteorológicos extremos.
España ha propuesto a la Unión Europea la implementación de un impuesto sobre los beneficios de las empresas del sector petrolero y gasístico. Este impulso se produce tras las severas sequías e incendios forestales que azotaron Europa durante el verano más caluroso registrado en la región, según publica expansion.com.
La iniciativa busca redirigir los ingresos extraordinarios de estos sectores hacia inversiones en adaptación climática, como la modernización de infraestructuras y el apoyo a la gestión del agua. La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha solicitado la creación de un fondo de adaptación climática, financiado mediante este gravamen y la emisión de deuda común.
En una carta dirigida al comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, Aagesen enfatizó que muchos Estados miembros son vulnerables a los fenómenos climáticos extremos, indicando que “la estrategia debería capacitar a Europa para anticipar y responder colectivamente a los riesgos climáticos”.
Las estimaciones del banco Triodos sugieren que el calor extremo podría reducir el PIB de la UE entre un 1% en 2026 y un 2,3% en 2050. Además, se estima que los daños por sequía en Europa durante este verano ascienden a al menos 50.000 millones de euros, con un coste total que podría llegar a 180.000 millones de euros.
La propuesta será debatida por los ministros de finanzas de varios países europeos en una reunión informal que se llevará a cabo en Dublín el 18 y 19 de septiembre. Sin embargo, la Comisión Europea ha mostrado reticencia a imponer impuestos extraordinarios, permitiendo a los Estados miembros establecer sus propios sistemas nacionales.

