Atlantic Copper ya opera CirCular en Huelva tras invertir más de 550 millones, y Moeve pondrá esta semana la primera piedra de Onuba en Palos con más de 1.000 millones.
La provincia de Huelva está incorporando nuevas actividades industriales que van más allá de la química, el cobre, los fertilizantes y la actividad portuaria, un modelo que sigue siendo fundamental pero que ya convive con proyectos de economía circular e hidrógeno verde. Según publica Diario de Huelva, el primer ejemplo visible es CirCular, la planta de Atlantic Copper inaugurada esta semana en la capital onubense con una inversión superior a 550 millones de euros.
La instalación podrá procesar hasta 60.000 toneladas anuales de materiales procedentes de aparatos eléctricos y electrónicos y recuperar metales como cobre, oro, plata, paladio, platino y níquel. Con ello, Huelva no solo transforma materias primas, sino que empieza a recuperar materias primas estratégicas a partir de residuos tecnológicos.
Atlantic Copper cifra en más de 350 los empleos directos, indirectos e inducidos asociados a CirCular durante su construcción.
El segundo movimiento llegará esta misma semana. Moeve colocará la primera piedra de Onuba, la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde en Palos de la Frontera, con una inversión anunciada superior a 1.000 millones de euros. El proyecto contempla producir 45.000 toneladas anuales de hidrógeno verde a partir de 2029.
La transformación se apoya en varios ejes: hidrógeno verde, energías renovables, economía circular, reciclaje de materias primas y nuevas tecnologías industriales. El objetivo es aprovechar lo que la provincia ya tiene: suelo industrial, puerto, conexiones energéticas, experiencia industrial y una concentración empresarial que permite desarrollar proyectos de gran escala.
El Puerto de Huelva ocupa un lugar central en ese esquema. La transición energética necesita importar materias primas, exportar productos y disponer de infraestructuras capaces de mover grandes cantidades de mercancías.
El cambio industrial también deja preguntas abiertas. La primera es el empleo: los nuevos proyectos requieren perfiles profesionales diferentes, desde técnicos especializados hasta trabajadores vinculados a mantenimiento, ingeniería, automatización y nuevas tecnologías. La segunda es la formación: si la provincia quiere aprovechar esta transformación, tendrá que adaptar su formación profesional y universitaria a las necesidades de la nueva industria. Y la tercera es ambiental: la llegada de nuevas industrias vinculadas a la transición energética no significa automáticamente que desaparezcan los impactos industriales, por lo que habrá que comprobar qué modelo de industria se instala, qué controles incorpora y qué beneficios deja en el territorio.
Con CirCular ya en marcha y Onuba a punto de arrancar, Huelva tiene sobre la mesa la oportunidad de pasar de ser un territorio donde se transforma materia prima a convertirse también en un espacio donde se desarrollan tecnologías, se recuperan recursos y se producen materiales esenciales para la nueva economía. La pregunta ya no es si la provincia va a cambiar de industria, sino qué lugar ocupará en la industria que viene.

