El conflicto en Ucrania acelera la implementación de drones controlados por inteligencia artificial en operaciones militares. Estos dispositivos permiten la identificación y ataque de objetivos en menos de dos minutos, cambiando las dinámicas de combate.
El uso de drones equipados con inteligencia artificial está revolucionando la estrategia militar en el conflicto de Ucrania, según publica expansion.com. El Saker Scout, un dron con capacidad para transportar hasta cinco kilos de explosivos, puede llevar a cabo ataques casi de forma autónoma tras recibir instrucciones iniciales de un operador humano.
Este dispositivo está diseñado para reconocer hasta 47 categorías de equipamiento militar y puede determinar la probabilidad de éxito de un ataque. La velocidad de decisión en combate se ha reducido drásticamente, pasando de 20 minutos a menos de 2 minutos, lo que aumenta significativamente la eficacia operativa.
El proceso de ataque se activa dentro de una “zona de ataque” definida, donde el dron busca y ataca objetivos sin esperar nuevas órdenes, aunque tiene limitaciones en la identificación de enemigos específicos. Rostyslav Olenchyn, de Twist Robotics, señala que es crucial verificar que no haya civiles ni fuerzas propias en la zona antes de proceder con el ataque.
La guerra en Ucrania ha sido un campo de pruebas para tecnologías de IA, moldeando no solo las tácticas de este país, sino también las de sus aliados, incluyendo a Estados Unidos. Este enfoque también ha permitido un notable recorte en los costos operativos, con la potencia de cálculo necesaria para la IA disponible por 250 dólares.
Sin embargo, la dependencia de la IA también plantea cuestiones éticas y estratégicas, ya que la delegación de decisiones letales a sistemas automatizados podría tener implicaciones serias en el futuro de los conflictos armados.

