La adopción de inteligencia artificial por firmas como KPMG y EY está revolucionando la auditoría, aunque aún requiere supervisión humana. La tecnología permite analizar millones de transacciones, mejorando la detección de fraudes.
La inteligencia artificial (IA) está modificando la forma en que las firmas de auditoría como KPMG y EY llevan a cabo su trabajo. Según publica expansion.com, la IA permite analizar millones de transacciones de manera más eficiente, facilitando la identificación de fraudes y errores.
La responsable de auditoría de KPMG en Reino Unido, Catherine Burnet, señala que “la tecnología está transformando el papel de los auditores, haciendo que el trabajo sea mucho más interesante”. Con la adopción de agentes de IA, las auditorías se vuelven más exhaustivas, lo que podría mitigar la carga sobre los auditores humanos, especialmente en un contexto donde EY emplea a 85.000 auditores y realiza el doble de auditorías anuales.
Sin embargo, el uso de IA no exime a las firmas de su responsabilidad regulatoria. Aunque la tecnología puede clasificar y filtrar transacciones, la revisión crítica permanece en manos humanas. Burnet advierte que “la IA está aquí para apoyarnos, no para reemplazarnos”, y enfatiza la necesidad de mantener habilidades auditoras clave entre los profesionales del sector.
Además, el Consejo de Información Financiera del Reino Unido destaca que el objetivo debe ser mejorar la calidad de las auditorías, no simplemente reducir costos. A pesar de las ventajas que ofrece la IA, existe el riesgo de depender demasiado de ella, lo que podría llevar a errores no detectados en auditorías si no se gestiona adecuadamente.
Con el avance continuo de la IA, es crucial que las firmas mantengan un equilibrio entre tecnología y supervisión humana para asegurar la integridad del proceso auditor.

