La incertidumbre fiscal en España afecta las decisiones de inversión de los grandes patrimonios. Beatriz Millán, de Tressis, advierte sobre la presión tributaria y la necesidad de estrategias patrimoniales sólidas.
La incertidumbre en el panorama fiscal español está condicionando las decisiones de inversión de los grandes patrimonios. Según publica expansion.com, Beatriz Millán, directora de asesoría fiscal de Tressis, destaca que la falta de estabilidad normativa y las sucesivas reformas legislativas han transformado la gestión del ahorro y la inversión.
Millán señala que los clientes de banca privada están especialmente preocupados por la presión tributaria global y la reestructuración corporativa en las familias empresarias. La combinación del IRPF, el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas genera inquietud, no solo por el coste financiero, sino también por la falta de previsibilidad en el futuro de estos impuestos.
A pesar del aumento de consultas sobre el traslado de la residencia fiscal al extranjero, Millán indica que los cambios efectivos han sido limitados. Las decisiones de movilidad geográfica están influenciadas por factores personales y familiares, además de fiscales.
En el ámbito nacional, las diferencias impositivas entre comunidades autónomas en tributos como Sucesiones o Patrimonio también influyen en la movilidad de las familias. Sin embargo, las administraciones han intensificado las comprobaciones para verificar la efectividad de estos traslados de domicilio.
Por otro lado, Millán menciona un creciente interés en reorganizar las estructuras societarias de las empresas familiares. Esto incluye la creación de sociedades holding para profesionalizar la gestión y facilitar el relevo generacional, aunque existe temor a que la Administración Tributaria cuestione los motivos de estas operaciones. Es fundamental mantener un control constante de los requisitos legales para evitar contingencias.
Finalmente, en relación con la ley Beckham, Millán valora positivamente la inclusión de nuevos perfiles profesionales, aunque advierte que las ventajas fiscales son menos duraderas que en otros países europeos. A su juicio, la calidad de vida y la estabilidad del marco normativo son igualmente relevantes para los inversores.

