Investigaciones recientes cuestionan la efectividad de suplementos comunes como la vitamina D, omega-3 y glucosamina. Según publica The Washington Post, estos podrían tener efectos adversos en el cerebro durante el envejecimiento.
Investigaciones recientes han puesto en tela de juicio la efectividad de ciertos suplementos vitamínicos, sugiriendo que podrían ser perjudiciales para el cerebro a medida que se envejece. De acuerdo con un reportaje de The Washington Post, la vitamina D, los omega-3 y la glucosamina están siendo analizados por su posible relación con el deterioro cognitivo en adultos mayores.
Los estudios evidencian que el cerebro no procesa los nutrientes de la misma manera a lo largo de la vida, lo que podría hacer que suplementos que antes eran beneficiosos se vuelvan dañinos en etapas avanzadas. Se ha observado que el envejecimiento conlleva un deterioro de la barrera hematoencefálica y cambios en el metabolismo cerebral, lo que altera la respuesta a la inflamación y la llegada de nutrientes.
Un análisis en el British Medical Journal sugiere que un exceso de vitamina D podría influir en la acumulación de placas de beta-amiloide, asociadas al alzhéimer, mostrando que los adultos mayores que consumen este suplemento presentan un mayor deterioro cognitivo que aquellos que no lo hacen.
Por otro lado, un estudio en el Journal of Prevention of Alzheimer's Disease correlaciona el consumo de omega-3 con un declive cognitivo más acelerado en adultos de entre 55 y 90 años. Estas investigaciones resaltan la necesidad de cuestionar la seguridad de los suplementos en la población mayor.
Los investigadores advierten que el entorno biológico del cerebro cambia con la edad, lo que implica que los efectos de un suplemento no son constantes a lo largo de la vida. Estos hallazgos son cruciales para entender cómo la suplementación puede afectar la salud cerebral de las personas mayores.

